Durante más de dos años, entre finales de 2022 y abril de 2025, la ceremonia de presentación de cartas credenciales ante Su Majestad el Rey, uno de los actos más solemnes y antiguos del protocolo español, se vio privada de uno de sus elementos más emblemáticos: los carruajes históricos tirados por caballos. Este período marcó una interrupción notable en una tradición que data del siglo XVI, cuya esencia radica en la escenificación del poder y la continuidad histórica de la monarquía española. Sin embargo, el 30 de abril de 2025, las calles de Madrid volvieron a resonar con el eco de los cascos de los caballos y el brillo de las carrozas de gala, reafirmando la importancia de preservar las tradiciones que dan identidad a España.
Un Paréntesis en la Tradición: La Ausencia de los Carruajes
La ceremonia de presentación de cartas credenciales es un acto cargado de simbolismo, en el que los nuevos embajadores extranjeros acreditan su representación ante Su Majestad el Rey, conforme al artículo 63 de la Constitución Española. Este evento, cuyos orígenes se remontan al ceremonial borgoñón adoptado por Carlos I y formalizado por Felipe II en 1562, ha sido durante siglos una exhibición de la Grandeza de la monarquía. Los carruajes históricos, acompañados por caballos de razas centroeuropeas como la hannoveriana o la KWPN, han jugado un papel central, trasladando a los embajadores desde el Palacio de Santa Cruz, sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, hasta el Palacio Real, a través de un recorrido por el Madrid de los Austrias.
Sin embargo, desde el 23 de septiembre de 2022 hasta abril de 2025, los embajadores fueron trasladados en vehículos históricos, como los Cadillac Brougham de Patrimonio Nacional, en lugar de las tradicionales carrozas de gala. Esta decisión restó esplendor a la ceremonia, que perdió parte de su carácter único y su capacidad de evocar la historia viva de España. La ausencia de los carruajes y los caballos generó sorpresa y cierta decepción, ya que el acto, admirado internacionalmente por su solemnidad, depende en gran medida de la majestuosidad de estos elementos para transmitir su mensaje de continuidad y prestigio.
Las Explicaciones de Patrimonio Nacional

Patrimonio Nacional, entidad encargada de la gestión de los bienes de la Corona, ofreció varias razones para justificar esta interrupción. En primer lugar, se adujo que los caballos de las Reales Caballerizas, ubicadas en el Palacio Real, no estaban suficientemente entrenados para tirar de las carrozas, que pesan alrededor de 3.000 kilos y carecen de sistemas de frenado modernos, lo que exige animales de gran envergadura y disciplina. Estos equinos, de razas holandesas y alemanas, requieren un entrenamiento diario de aproximadamente dos horas y media en el Campo del Moro, así como exposición a ruidos urbanos para evitar reacciones impredecibles durante los desfiles. Según Patrimonio Nacional, la falta de preparación adecuada de los 22 caballos disponibles comprometía la seguridad y la calidad del acto.
En segundo lugar, se mencionaron problemas de salud de los caballos, incluyendo la necesidad de reemplazar ejemplares que habían envejecido o fallecido. La reposición de estos animales, cuya selección se basa en su estatura, belleza y solidez, es un proceso complejo que requiere tiempo. Además, la borrasca Filomena de enero de 2021, que dejó hasta 60 centímetros de nieve en Madrid, complicó el entrenamiento y la alimentación de los equinos, afectando su disponibilidad para actos protocolarios.
Finalmente, Patrimonio Nacional señaló cuestiones administrativas relacionadas con la externalización del servicio de mantenimiento de las caballerizas. En marzo de 2022, se adjudicó un contrato de dos años por 686.878 euros para la gestión de las comitivas, que incluía el cuidado de los caballos, la limpieza de las instalaciones y el mantenimiento de las carrozas. Sin embargo, la renovación de este contrato, prorrogado en marzo de 2024 por 343.439 euros adicionales, enfrentó demoras burocráticas que prolongaron la interrupción del uso de los carruajes. Estas explicaciones, aunque razonables desde un punto de vista logístico, no mitigaron del todo la percepción de que la ceremonia había perdido parte de su esencia.
El Retorno de los Carruajes: Un Motivo de Celebración
El 30 de abril de 2025 marcó un hito en la recuperación de esta tradición, cuando los embajadores de Dominica, Portugal, Georgia, Bangladesh, Omán y Kuwait fueron trasladados nuevamente en las carrozas históricas hasta el Palacio Real. La berlina de gala, tirada por seis caballos y guiada por personal de Patrimonio Nacional vestido con uniformes de época, recorrió las calles de Madrid, pasando por la Plaza Mayor, la calle Mayor y la calle Bailén, hasta llegar al Patio de la Armería. Allí, la Guardia Real rindió honores y los himnos nacionales resonaron, completando una escenografía que reafirma el prestigio de España como depositaria de una rica herencia cultural.
La vuelta de los carruajes históricos es un motivo de celebración por varias razones. En primer lugar, restaura la solemnidad y el brillo que distinguen a esta ceremonia, considerada una de las más antiguas y admiradas del mundo. El uso de carrozas del siglo XIX, como las berlinas y coupés de la época de Isabel II y Alfonso XII, bañadas en oro y restauradas con esmero, no solo evoca la opulencia de la corte española, sino que también conecta el presente con un pasado de grandeur monárquica. Estas piezas, conservadas por Patrimonio Nacional, son auténticas obras de arte, fruto del trabajo de ebanistas, doradores, guarnicioneros y otros artesanos cuyos oficios, hoy en peligro de extinción, merecen ser preservados.

En segundo lugar, el retorno de los carruajes refuerza la identidad nacional. Las tradiciones, como la presentación de cartas credenciales, son un recordatorio de la historia compartida de España y de su papel como puente entre culturas. El desfile de las carrozas, escoltadas por la Guardia Real, no solo impresiona a los embajadores extranjeros, sino que también despierta el orgullo de los madrileños y visitantes que presencian el espectáculo. En un mundo globalizado, donde las particularidades culturales corren el riesgo de diluirse, mantener estas ceremonias es un acto de resistencia y afirmación de la singularidad española.
Por último, el uso de los caballos y carrozas destaca la importancia de las Reales Caballerizas como un tesoro vivo de Patrimonio Nacional. Los equinos, cuidadosamente seleccionados y entrenados, no solo cumplen una función protocolaria, sino que también participan en exhibiciones internacionales, como la conmemoración del centenario de la Reina Juliana de los Países Bajos en 2009. Su cuidado, que incluye una inversión significativa del Estado, refleja el compromiso con la conservación de un legado que trasciende lo material para convertirse en un símbolo de continuidad.
La Importancia de Mantener las Tradiciones
Las tradiciones son el hilo que une el pasado con el futuro, proporcionando un sentido de pertenencia y estabilidad en tiempos de cambio. En el caso de la presentación de cartas credenciales, la reincorporación de los carruajes históricos no es un simple regreso a la estética, sino un reconocimiento de que la monarquía, como institución, se sostiene en la capacidad de encarnar la historia viva de la nación. Cada carruaje, cada caballo, cada uniforme de época cuenta una historia de siglos de diplomacia, arte y poder, recordándonos que la grandeza de España reside en su capacidad para honrar su legado.
La interrupción de más de dos años, aunque justificada por razones prácticas, puso de manifiesto la fragilidad de estas tradiciones frente a los retos modernos. Sin embargo, el esfuerzo de Patrimonio Nacional por superar estas dificultades, invirtiendo en el entrenamiento de los caballos, la restauración de las carrozas y la gestión de las caballerizas, demuestra un compromiso admirable con la preservación cultural. La vuelta de los carruajes el 30 de abril de 2025 no solo devolvió el esplendor a la ceremonia, sino que también reafirmó que las tradiciones, cuando se cuidan con dedicación, tienen el poder de inspirar y unir a una nación.
La reinstauración de los carruajes históricos en la presentación de cartas credenciales ante Su Majestad el Rey es un triunfo de la tradición española. Este acto, que combina historia, arte y protocolo, no solo enaltece la imagen de la monarquía, sino que también recuerda a todos los españoles la importancia de proteger su patrimonio cultural. Que las carrozas y los caballos sigan desfilando por las calles de Madrid durante muchos años más, llevando consigo el eco de un pasado glorioso y la promesa de un futuro enraizado en la identidad nacional.



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