El municipio cacereño de Guadalupe vivió el 28 de mayo de 2025 una jornada que quedará grabada en su memoria colectiva: la visita de Sus Majestades los Reyes de España, Felipe VI y Letizia. No fue una visita protocolaria más, sino un acto cargado de afecto, referencias históricas profundas y un contacto humano que conmovió tanto a vecinos como a observadores. A lo largo del día, la cercanía de los Reyes, especialmente del Rey Felipe VI, se hizo patente, dejando claro el vínculo que une a la Corona con el pueblo y, en particular, con Guadalupe, un lugar que el propio Monarca definió como “clave en la historia de España y de la Hispanidad”.
Desde primeras horas de la mañana, las calles del municipio extremeño se llenaron de vecinos y visitantes que deseaban ver a los Reyes. Más de 2.000 personas se congregaron en torno al Ayuntamiento y a los alrededores del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe. Pancartas, banderas, aplausos, vítores y emociones se entrelazaban en un ambiente festivo que contrastaba con la habitual tranquilidad de la localidad.

La primera parada oficial fue el Ayuntamiento, donde fueron recibidos por el alcalde, José Miguel Martín, y la Corporación Municipal. Desde el balcón consistorial, Sus Majestades saludaron a la multitud que los aclamaba en la plaza. El Rey, visiblemente emocionado, dirigió unas palabras improvisadas en las que destacó “el orgullo y la emoción de regresar a Guadalupe, esta vez como Rey, sabiendo lo que este lugar representa para la historia de nuestra nación y para el alma de nuestra cultura”. Posteriormente, firmaron en el Libro de Honor, en el que Don Felipe escribió: “Recordamos con orgullo y emoción la importancia de Guadalupe para la historia de España, de la Hispanidad y su vínculo con la Corona. Gracias por vuestra cariñosa acogida”.
Uno de los momentos más humanos de la jornada se produjo en el centro de día y residencia de mayores “Fray Sebastián García”. Allí, los Reyes conversaron con los residentes, interesándose por sus vivencias, salud y la historia del centro. Doña Letizia mostró su calidez habitual, abrazando a varios mayores y, en un instante muy comentado, cogiendo en brazos a un bebé que una vecina le ofreció entre lágrimas de emoción. La escena, captada por los medios, se viralizó rápidamente en redes sociales, como símbolo de ternura y humanidad en una visita institucional.
El Rey también mostró especial interés por las historias personales de los ancianos del centro. A uno de ellos, don Antonio, de 96 años, le preguntó por su infancia en Guadalupe y por cómo había vivido la evolución del pueblo en el último siglo. Don Antonio, emocionado, le respondió: “Majestad, veros aquí es como si se cerrara un círculo. Guadalupe ha estado siempre unida a la Corona. Mi abuelo me contaba historias del Rey Alfonso XIII, y hoy puedo contar a mis nietos que hablé con vos”. El Rey le estrechó la mano con fuerza y le dijo: “Gracias por mantener viva esa memoria, es también la nuestra”.

El plato fuerte de la jornada fue la visita al Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993. Este monasterio, fundado en el siglo XIV, es uno de los principales santuarios marianos del mundo hispano y símbolo de la expansión espiritual y cultural de España. Allí, los Reyes recorrieron el claustro mudéjar, la sacristía y la capilla donde se custodia la imagen de la Virgen de Guadalupe, patrona de Extremadura.
En su recorrido, el Rey insistió en la relevancia histórica del lugar. “Aquí se concentraron momentos decisivos para España y para el mundo. Fue en este monasterio donde los Reyes Católicos ofrecieron su apoyo a Cristóbal Colón. Guadalupe fue, y sigue siendo, un faro de espiritualidad, identidad y unión para los españoles de dentro y fuera de nuestras fronteras”, afirmó. Sus palabras fueron recogidas y reproducidas por numerosos medios nacionales.
La presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, acompañó a los Reyes durante toda la visita. En sus declaraciones a la prensa, señaló: “La presencia de Sus Majestades aquí no solo es un gesto de cariño a Extremadura, sino también una muestra de respeto y reconocimiento a una tierra que ha sido clave en la historia de España. Los Reyes conocen bien nuestro valor y nuestra aportación”.

Durante todo el recorrido, los Reyes no escatimaron en gestos de cercanía. Se detuvieron a saludar a decenas de vecinos, muchos de los cuales les contaban anécdotas personales, les ofrecían regalos o les transmitían su afecto. Una vecina, que llevaba un retrato de los Reyes Católicos, se lo mostró con orgullo a Don Felipe, quien se tomó su tiempo para observarlo detenidamente y comentarle: “Un recuerdo magnífico, muy simbólico aquí en Guadalupe. Gracias por compartirlo”.
Otro vecino, emocionado hasta las lágrimas, le dijo a la Reina: “Gracias, Majestad, por no olvidaros de los pueblos pequeños. Hoy habéis hecho historia en Guadalupe”. Doña Letizia le respondió con una sonrisa cálida: “La historia la hacéis vosotros cada día. Nosotros solo venimos a acompañarla”.
La visita concluyó con una breve ceremonia en la plaza del monasterio, donde los Reyes agradecieron públicamente la acogida. Don Felipe subrayó que “la España real está en lugares como Guadalupe, donde la historia, la tradición y el alma popular se entrelazan. Estar hoy aquí nos llena de orgullo como Reyes y como ciudadanos”.

Guadalupe despidió a sus Reyes entre vítores, emoción y gratitud. La visita no solo reforzó el papel de la Monarquía como símbolo de unidad, sino que devolvió a la localidad el reconocimiento que merece por su peso en la historia. Un día, sin duda, para recordar.


