Su Majestad el Rey Felipe VI presidió en el majestuoso Palacio Real de Madrid la conmemoración del cuadragésimo aniversario de la firma del Tratado de Adhesión del Reino de España a la entonces Comunidad Económica Europea. El acto, de carácter institucional y solemne, reunió a personalidades del ámbito político, diplomático, académico y social, tanto nacionales como internacionales, para recordar un hito que marcó el comienzo de una nueva era para nuestra nación.
El Rey abrió su intervención con una invitación profunda y meditativa: “que las divisiones y los conflictos no debiliten aquello que nació para superarlos” . Con esta frase, Felipe VI sintetizó el corazón de su mensaje: preservar la unidad europea como base de paz, libertad y prosperidad.
A lo largo de su discurso, el Monarca destacó los logros alcanzados en estas cuatro décadas: la consolidación democrática, el crecimiento económico, la red de solidaridad institucional y el avance social. Subrayó además que estos avances no deben darse por garantizados, especialmente en un contexto global marcado por tensiones geopolíticas, como el conflicto en Ucrania .
Felipe VI hizo también una llamada directa a las nuevas generaciones: “su compromiso no puede nacer de nostalgia, sino de una profunda convicción de que este proyecto merece defenderse, reivindicarse, cuidarse y renovarse” . De este modo, el Rey situó a la juventud española como pilar fundamental del futuro europeo.
Al referirse al presente, alertó sobre las amenazas del mundo actual: “el complejo escenario internacional”, la guerra en Ucrania, los conflictos en Oriente Medio y el auge de divisiones internas . Frente a ello, Felipe VI recordó que la cohesión europea es la mejor garantía de diversidad, libertad y democracia .
El acto, presidido por el Jefe del Estado desde el palco real, recordó a los asistentes que el Reino de España ha sido un aliado firme y constante del proyecto europeo, mostrando una disposición indeclinable a afrontar los desafíos contemporáneos, entre los que destacan la transición tecnológica, la defensa colectiva y la promoción de los valores fundamentales de la Unión .
El legado del Rey Juan Carlos I: impulsor de Europa
Si el discurso de ayer estuvo lejos de cualquier elemento polarizante, puso especial énfasis en recordar la trascendencia histórica del Rey Juan Carlos I en la adhesión del Reino de España a Europa. Como monarca constitucional desde 1975, Juan Carlos I jugó un papel esencial en el proceso, participando activamente en las negociaciones y apoyando la apertura del país hacia el continente, tras la dictadura franquista .
En enero de 1986, cuando España entró oficialmente en la Comunidad Económica Europea, los actos en el Palacio Real contaron con su presencia, y su discurso reflejó una visión integradora: “Una Europa cerrada, despectiva con lo ajeno, sería menos Europa… España, al poner de manifiesto sus vínculos con los pueblos de habla hispánica, con el mundo árabe y africano, no disminuye su europeidad, sino que la manifiesta creadoramente” .
Los historiadores coinciden en señalar que Juan Carlos I no sólo simbolizó una Transición democrática ejemplar, sino que fue artífice de unas relaciones exteriores proactivas, promoviendo el europeísmo de España en foros internacionales desde su coronación. Su labor diplomática y cultural resultó decisiva para consolidar la imagen de una España moderna, abierta, democrática y comprometida con los valores comunitarios .
Europa, paz y democracia
Entre los momentos más destacados, el Monarca recordó que la pertenencia a la UE ha sido la mayor garantía de paz, libertad y prosperidad en nuestra historia . También apeló a la lealtad del Reino de España con sus socios comunitarios: “nuestros socios saben que pueden contar con España” .
Instó a mantener activa esa vocación: “que las divisiones y los conflictos no debiliten aquello que nació para superarlos”. Estas palabras resonaron como un mandato urgente ante los riesgos de fragmentación y el auge de los populismos euroescépticos .
De la Transición al reto del siglo XXI
La celebración también tuvo un marcado acento en la transición tecnológica, la cohesión social y la defensa colectiva. El Monarca señaló que España debe seguir comprometida con la consolidación de la UE como un actor global, capaz de afrontar los retos digitales, energéticos y geopolíticos .
Especial relevancia cobró su alusión a la juventud, insistiéndoles en que no pueden tomar el europeísmo como un hecho adquirido: han de hacerlo suyo, “no por nostalgia, sino por convicción profunda” .

