En una jornada cargada de simbolismo y emoción, los Reyes Felipe VI y Letizia visitaron ayer, lunes 23 de junio, el municipio de Badia del Valles, en la provincia de Barcelona, para conmemorar el 50º aniversario de la inauguración del polígono de viviendas que dio origen a esta singular localidad. La visita, que tuvo lugar en un día marcado por una ola de calor, se convirtió en un auténtico baño de masas, con centenares de vecinos volcados en las calles para recibir a sus Majestades con aplausos, vítores, banderas españolas y gritos de “¡Viva el Rey!”. La efusividad del pueblo de Badia, un municipio de poco menos de un kilómetro cuadrado y 13.000 habitantes, dejó claro que, en este rincón del Valles Occidental, la Monarquía cuenta con un apoyo inquebrantable.

La llegada de los Reyes a Badia del Valles, pasadas las 17:15 horas, marcó el inicio de una tarde memorable. Acompañados por el presidente de la comunidad autónoma de Cataluña y el alcalde de la localidad, Josep Martínez Valencia, Felipe VI y Letizia fueron recibidos con una calidez que reflejaba el orgullo de un municipio forjado en la lucha vecinal y la cohesión social. La imagen de los monarcas caminando entre la multitud, saludando a los vecinos, estrechando manos e incluso firmando banderas de España, quedará grabada en la memoria colectiva de Badia como un momento de unión y celebración.
El acto central de la visita fue la inauguración de un mural participativo, una obra creada por los propios vecinos que rinde homenaje a los orígenes de Badia del Valles. Este mural, cargado de simbolismo, incluye elementos que evocan los inicios del municipio, como el tren El Sevillano, los geranios de los patios andaluces, una golondrina –presente en el escudo de la ciudad– y los colores verde y amarillo de la bandera municipal. El alcalde Josep Martínez destacó en su discurso la importancia de este hito: “Badia es un ejemplo de acogida y de valores democráticos, levantada gracias a su gente y a base de reivindicaciones y lucha vecinal”. Los Reyes, visiblemente emocionados, contemplaron el mural junto a los vecinos, quienes les explicaron el significado de cada detalle, reforzando el vínculo entre la Corona y la ciudadanía.

La jornada comenzó en el Ayuntamiento, donde los Reyes firmaron en el libro de honor, un gesto protocolario que dio paso a un recorrido a pie por las calles de Badia, diseñadas en los años setenta para asemejarse a un mapa en miniatura de la península ibérica. Este trazado urbanístico, con nombres como Costa Brava, Mediterránea o Bética, es un reflejo de la historia migratoria del municipio, que acogió a miles de familias trabajadoras procedentes principalmente de Andalucía y Extremadura durante el desarrollismo franquista. La visita de los Reyes, 50 años después de que los entonces Príncipes Juan Carlos y Sofía entregaran las llaves de las primeras viviendas en 1975, simbolizó una continuidad en el compromiso de la Monarquía con las aspiraciones de los ciudadanos.

Uno de los momentos más emotivos tuvo lugar en el Centro Cívico, donde los Reyes se reunieron con el Grupo Motor del 50º Aniversario, compuesto por una treintena de vecinos de entre 60 y 90 años que fueron pioneros en el asentamiento de Badia en los años setenta. Estos residentes, muchos de ellos llegados de otras regiones de España, compartieron con Felipe VI y Letizia sus recuerdos de las luchas vecinales para conseguir servicios básicos como escuelas, centros de salud y transporte. La Reina, atenta y cercana, recibió un regalo especial: un llavero elaborado por los alumnos del Servicio Ocupacional Pere Claver, un centro que promueve talleres para jóvenes, incluidos colectivos de migrantes. El detalle, parte de una colección llamada Endorphins, arrancó una sonrisa a doña Letizia, quien no dudó en sostener un abanico entregado por una vecina para mitigar el calor.

La visita continuó en el Espacio Joven, un centro de iniciativas juveniles que refleja el dinamismo de las nuevas generaciones de Badia. Allí, los monarcas conocieron de primera mano los proyectos de inclusión y formación que se llevan a cabo, consolidando la idea de que Badia del Valles, bajo el lema “Ahir, avui i demà” (Ayer, hoy y mañana), mira al futuro sin olvidar su pasado. Los niños del Consejo de Infancia, que han participado activamente en las celebraciones del aniversario, también tuvieron su momento de protagonismo, compartiendo con los Reyes sus perspectivas sobre el presente y el futuro del municipio.

La acogida de los vecinos no pasó desapercibida. A pesar de las altas temperaturas, cientos de personas se congregaron alrededor del Ayuntamiento y las principales avenidas, como Burgos y Vía de la Plata, para expresar su cariño a los Reyes. Algunos portaban pancartas reivindicando una residencia pública para personas mayores, un recordatorio del espíritu combativo que ha caracterizado a Badia desde sus inicios. Sin embargo, el ambiente fue predominantemente festivo, con los vecinos ondeando banderas y coreando mensajes de apoyo. “Badia estuvo con su Rey”, afirmó un vecino de 70 años que llegó al municipio en 1975, resumiendo el sentir general.

La visita de los Reyes a Badia del Valles no solo celebró los 50 años de un polígono de viviendas que dio hogar a miles de familias, sino que también destacó el papel de la localidad como un símbolo de integración y resiliencia. Con 5.400 pisos de protección oficial –que este año perderán esa condición al pasar al mercado libre–, Badia enfrenta nuevos retos, como la retirada de amianto de sus edificios y la redefinición de su identidad en un contexto de transformación urbanística. La presencia de Felipe VI y Letizia, acompañada por el entusiasmo de los vecinos, reafirmó que este municipio, nacido de la necesidad y la lucha, sigue siendo un ejemplo de comunidad unida.

Antes de su paso por Badia, los Reyes visitaron la Abadía de Montserrat, donde participaron en los actos del milenario de su fundación. La jornada, que unió la Catalunya milenaria con la Catalunña de la emigración, mostró la capacidad de la Monarquía para conectar con realidades diversas. En Badia, los monarcas no solo honraron una efeméride, sino que se sumergieron en el corazón de un pueblo que les abrió sus puertas con orgullo y gratitud. La imagen de Felipe VI firmando banderas y de Letizia sosteniendo un abanico entre risas quedará como un testimonio de la cercanía de la Corona con los ciudadanos de Badia del Vallès, un pueblo que, en su 50º aniversario, demostró estar más unido que nunca a su Rey.

