En la solemne ceremonia de entrega del Premio Fórum Europa 2025 al presidente del Consejo Europeo, António Costa, Su Majestad el Rey protagonizó un discurso contundente en el que subrayó la necesidad imperiosa de mantener y fortalecer la unidad de Europa para garantizar su futuro, su estabilidad y su relevancia global en un mundo cada vez más complejo y desafiante. La intervención del monarca no solo constituyó un llamado a la acción para los Estados miembros, sino también una reafirmación de los valores fundacionales que sostienen el proyecto europeo desde sus orígenes.
El Rey comenzó analizando el escenario actual en el que se encuentra Europa, un contexto marcado por la existencia de amenazas a la seguridad, crisis migratorias, tensiones sociales internas, y una emergencia climática que reclama respuestas urgentes y coordinadas. “Europa está en una encrucijada histórica”, afirmó, para enfatizar que ningún país puede enfrentar con éxito estos desafíos de manera aislada. “La cooperación, el respeto mutuo y el compromiso compartido son las fuerzas que nos hacen fuertes,” añadió, resaltando la interdependencia que caracteriza a la Unión Europea.
La unidad europea, recalcó Su Majestad, no debe verse como un concepto abstracto o algo circunstancial sino como un principio esencial que sustenta las libertades, la prosperidad y las democracias del continente. “La historia del continente nos enseña que los mayores logros se producen cuando actuamos con una voz unificada y con lealtad entre nosotros”, explicó, remarcando que la cohesión política y social es la piedra angular sin la cual Europa perdería su identidad y potencial de influencia.
En su discurso, el Rey insistió en que, aunque existen diferencias culturales y políticas entre los Estados miembros, esas diferencias no deben usarse para fracturar el proyecto común. “La diversidad es una riqueza que debemos proteger, pero solo si somos capaces de encontrar puntos de encuentro a través del diálogo y el compromiso,” expresó con claridad. Este mensaje se convirtió en una invitación directa para superar discrepancias y fortalecer un sentido compartido de destino, enfatizando que solo así es posible avanzar y proteger el bienestar de los ciudadanos europeos.

Uno de los momentos más emotivos del discurso fue su apelación a las nuevas generaciones, quienes, señaló, han crecido en una época marcada por crisis profundas y sucesivas, desde la pandemia hasta conflictos internacionales y la emergencia climática. “A los jóvenes de Europa debemos garantizar no solo seguridad, sino también oportunidades de desarrollo, innovación y esperanza,” añadió, colocando en el centro la necesidad de construir un espacio europeo que les permita enfrentar el futuro con confianza y garantías.
El galardón que se entregaba, el Premio Fórum Europa 2025, tuvo en esta ocasión una carga especial de simbolismo, puesto que reconocía la figura de António Costa como un implementador ejemplar de ese espíritu de unidad y compromiso. El Rey valoró la capacidad de Costa, tanto en su mandato como primer ministro de Portugal como ahora presidente del Consejo Europeo, para tender puentes y promover el consenso en escenarios complejos, fortaleciendo la cohesión institucional de la Unión.
En el plano internacional, el monarca advirtió sobre los riesgos que implica la fragmentación interna en un mundo donde los equilibrios globales están cambiando rápidamente y donde otras potencias buscan ampliar su influencia. “Que Europa conserve su relevancia global depende de que hable con una sola voz y actúe con decisión para defender sus valores y proteger a sus ciudadanos,” destacó, señalando que la disgregación nos haría vulnerables y relegados.
El Rey concluyó su intervención con una afirmación que sintetiza el espíritu que debe guiar al continente: “Europa es y debe seguir siendo una comunidad de naciones unidas por una voluntad común. La unidad no es una opción, sino la única vía para asegurar la paz, la libertad y el bienestar de todos sus ciudadanos.” Con estas palabras dejó claro que, ante las dificultades, la cohesión europea es el motor imprescindible para avanzar.

La ceremonia, más allá del protocolo, se convirtió así en un acto que renovó el compromiso colectivo con los principios que dieron origen a la Unión Europea. El premio a António Costa simbolizó no solo un reconocimiento individual sino también la confianza depositada en quienes trabajan cada día para mantener viva la unión que da sentido y fortaleza a Europa.
El mensaje del monarca fue, en definitiva, un reclamo a la responsabilidad compartida, a la valentía política y a la esperanza. Frente a los desafíos globales, insistió, solo la cohesión podrá garantizar que Europa siga siendo el espacio de paz, solidaridad y progreso que millones de ciudadanos anhelan y merecen.
Con el Premio Fórum Europa 2025, se marcó un hito para recordar que la unidad europea no es una cuestión de conveniencia o retórica, sino un imperativo estratégico y ético. Solo desde ese compromiso real y activo los países miembros podrán mirar juntos hacia un futuro de prosperidad, justicia y estabilidad.

