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La Princesa Leonor inicia la última y más exigente etapa de su formación castrense

La Princesa Leonor inicia la última y más exigente etapa de su formación castrense: su ingreso en la Academia General del Aire y del Espacio de San Javier, Murcia, representa un acontecimiento de especial relevancia tanto para la Corona española como para la sociedad, y reafirma el modelo de preparación y entrega que la moderna monarquía ofrece a los ciudadanos.

El pasado lunes, a las doce en punto, la Princesa Leonor, heredera de la Corona, llegó a la Academia General del Aire vestida con el uniforme azul del Ejército del Aire y del Espacio, condecoraciones en el pecho y la gorra de plato sobre la cabeza. Fue recibida por las más altas autoridades académicas y militares y, tras saludar a los mandos, firmó en el libro de honor, un gesto que inaugura su nueva etapa como cadete de la LXXVIII Promoción del centro. En el acto, la Princesa rememoró su primera visita a esta base, cuando aún era una niña y asistió junto a sus padres al aniversario de la graduación de su padre en 2014, sumando un lazo personal e histórico a este emblemático regreso.

Vestida después con el mono de vuelo verde, símbolo del trabajo en los hangares, la Princesa subió por primera vez a la cabina de un Pilatus PC-21, el avión suizo de entrenamiento que simboliza la modernidad de la institución y la capacitación que recibirá junto a los 74 compañeros de su promoción.

El camino que ha llevado a la Princesa Leonor hasta San Javier ha sido intenso y plagado de méritos. En 2023, la Princesa inició su instrucción militar en la Academia General Militar de Zaragoza, en régimen de igualdad con el resto de los 600 alumnos que allí se forman. Durante ese año desarrolló valores como la disciplina, el compañerismo y la responsabilidad, recibiendo la boina de dama cadete tras superar el Módulo de Formación Militar Básico del Combatiente. En la Escuela Naval Militar de Marín (Pontevedra), la Princesa profundizó en el ámbito marítimo: estudió navegación, logística y maniobra, participó en la vida marinera y desarrolló prácticas a bordo del buque escuela Juan Sebastián Elcano, repitiendo parte de la experiencia que tuvieron su padre, el Rey Felipe VI, y su abuelo, el Rey Juan Carlos I.

En ambas instituciones, la Princesa ha compartido vida y formación como una alumna más, aceptando la exigencia de las rutinas, el rigor del entorno y el compañerismo que define la vida militar, sin trato especial ni privilegios.

Un día a día marcado por la disciplina
La rutina de la Princesa en la academia murciana se rige por la misma disciplina que la del resto de sus compañeros: la jornada comienza a las 6:30 con el toque de diana, seguida de formación teórica y técnica desde las 7:40 y hasta las 15:00, con solo un receso a media mañana. Por la tarde, la actividad continúa entre las 16:00 y las 18:00 con instrucción física o táctica. Tras la cena, el toque de queda marca el silencio a las 22:15, en un ambiente en el que se priorizan el estudio, la colaboración y el respeto a las normas.

En el primer mes, la Princesa completará aproximadamente cincuenta horas en simuladores aeronáuticos antes de progresar al vuelo real, avanzando de manera escalonada en su capacitación práctica. Compartirá aulas, residencias y espacios comunes con sus compañeros —64 hombres y 14 mujeres en su promoción— y, como el resto, asistirá a clases tan diversas como formación física militar, técnicas de mando, psicología, ciencia aeroespacial y ensayos de vuelo, avanzando hacia la obtención del rango de teniente al final del curso.

Virtudes de la Monarquía y de la Princesa
La presencia de la Princesa Leonor en las academias militares españolas subraya la vigencia y utilidad de la Monarquía como institución integradora y cercana al pueblo. La preparación militar de la heredera revitaliza el vínculo entre la Corona y las Fuerzas Armadas, consolidando el principio de igualdad, la cultura del esfuerzo y el compromiso con España. La Princesa está llamada a ser la futura jefa de las Fuerzas Armadas y, como tal, su paso real por las tres academias representa un mensaje de legitimidad y ejemplaridad, compartiendo sacrificios, logros, alegrías y retos con los futuros oficiales del país.

Entre los valores más destacados que encarna la Princesa se encuentran:


• La ejemplaridad: Leonor asume su papel con austeridad y entrega, integrándose plenamente en la comunidad militar.
• El compromiso institucional: La formación castrense asegura que la heredera comprenderá y defenderá el papel constitucional de la Corona y su misión como símbolo de unidad nacional.
• La modernidad: La Casa Real, a través de la Princesa, apuesta por la innovación y la educación internacional, con especial énfasis en la igualdad de género y en la asunción compartida de responsabilidades.
• El servicio: Su paso por estos centros militares y la vida compartida con sus compañeros representan la voluntad de servicio, la humildad y el aprendizaje del liderazgo, tan necesarios para quien un día ostentará la jefatura del Estado.

La incorporación de la Princesa Leonor a la Academia General del Aire y del Espacio es mucho más que una fase formativa: es el reflejo de una monarquía viva, útil y plenamente comprometida con los valores democráticos, la igualdad entre españoles y la defensa de una nación moderna y abierta.

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