El «gobierno» de España se ha deslegitimado así mismo. No solo por sus actuaciones, sino por los socios que ha elegido en su camino, que va a la deriva, sin frenos y con un Kamikece al volante. Ya nadie puede negar lo que desde hace más de dos años venimos advirtiendo en estas páginas, y es la guerra abierta de Sanchez Castejón contra la democracia. Esto no va de Monarquía o República, que podría ser un debate interesante si se diera desde una posición democrática, sin odios y, sobre todo, si frente a los que defendemos la Monarquía Parlamentaria como forma de Estado, hubiera persona que en su ADN llevaran la democracia como bandera. Desde que Sánchez Castejón entró de forma abrupta en la Moncloa, los gestos de desprecio hacia la democracia y el totalitarismo que desprende, se han ido haciendo evidentes a cada paso que daba, quedándole solamente dos instituciones fuera de su control. Éstas, la Justicia y la Corona, fueron las encargadas, junto a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, de …