Efemérides
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Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona

Ramón Berenguer IV el Santo nació en Barcelona entre 1113/1114, falleciendo en Borgo San Dalmazzo el 6 de agosto de 1162. Fue conde de Barcelona, Gerona, Osona y Cerdaña, y princepe de Aragón, que en la época significaba primus inter pares.

Hijo de Ramón Berenguer III y de Dulce I de Provenza. Era nieto por línea paterna de Ramón Berenguer II y de Mafalda de Apulia-Calabria, y por línea materna de Gilberto de Gévaudan y Gerberge de Provenza.

A la muerte de su padre en 1131 recibe el Condado de Barcelona, mientras que su hermano gemelo Berenguer Ramón le sucede en Provenza. Fue caballero templario, como lo había sido su padre, aunque con carácter temporal (miles ad terminum).

El 26 de mayo de 1135 acudió a León para la coronación de Alfonso VII como Imperator totius Hispaniae (Emperador de toda España) ante el legado pontificio y los principales nobles de España y el sur de Francia, incluyendo musulmanes.

Gracias al apoyo mostrado a Ramiro II de Aragón en contra de Alfonso VII de León, aquel le ofreció a su hija Petronila, de un año de edad, en matrimonio.

La boda (a pesar de la enorme diferencia de edad) se celebró en Lérida, mucho más tarde, en el mes de agosto de 1150. El 13 de noviembre de 1137, Ramiro depositó en su yerno el reino pero no la dignidad real, firmando este en adelante como Conde de Barcelona y Príncipe de Aragón. Luego renunció al gobierno (aunque no a su título de rey, pues seguía siendo el Señor Mayor de la Casa de Aragón en tanto que su nieto Alfonso no cumpliera la mayoría de edad) y volvió al convento. De esta manera, Ramiro cumplió la misión de salvar la monarquía y así también se uniría al Reino de Aragón el Condado de Barcelona.

Los acuerdos matrimoniales por los que se rigió el enlace se establecieron según el derecho aragonés y, según la mayoría de los historiadores, se establecieron bajo la forma de Matrimonio en Casa. Esto supone que, al no haber heredero varón, el esposo cumple la función de gobierno, pero no la de cabeza de la casa, que solo se otorgará al heredero. A partir de este contrato, quien tiene la última potestad no es el esposo, sino el Señor Mayor de la Casa de Aragón, hasta que el heredero legítimo adquiera la potestad (y en el caso del reino de Aragón, el reino, título de rey y cabeza de la Casa de Aragón) y, por tanto, asumía el linaje de la Casa de Aragón él y sus herederos in saecula saeculorum, por lo que, desde ese mismo momento, según un sector de la historiografía, se extingue el linaje de la Casa de Barcelona, tras el Casamiento en Casa en que se subsume en la Casa de Aragón en 1137.

Tras la concesión del rey Ramiro a Ramón Berenguer, quedaba pendiente la cuestión de los derechos sobre el territorio de Aragón estipulados en el testamento del rey Alfonso el Batallador, quien había querido dar el reino a las órdenes del Santo Sepulcro, los caballeros Templarios y los Hospitalarios, si bien los barones feudales no respetaron este testamento en todos sus términos. Una de las prioridades del príncipe Ramón Berenguer fue la de resolver la cuestión de la posesión de los derechos sobre el reino. Así, se iniciaron negociaciones entre el príncipe y representantes de la Orden del Hospital, alcanzándose en 1140 un acuerdo por el que la Orden hacía cesión a Ramón Berenguer, conde de Barcelona (venerande Barchinonensium comes), y a sus legítimos sucesores y descendientes, de la parte del reino de Aragón que le correspondía según el testamento del rey Alfonso, con la condición de que se le concediesen derechos para construir iglesias y centros propios en diversas poblaciones del reino y que, si el príncipe muriese sin descendencia, dicho territorio sería devuelto a los Hospitalarios. Acuerdos de cesión similares fueron concertados posteriormente con los caballeros del Santo Sepulcro (1141) y con los Templarios. Esta cesión de las tres órdenes fue confirmada por bula del papa Adriano IV en 1158.

Sin embargo, es un hecho que los barones del Reino de Aragón y del Reino de Pamplona (pues los dos reinos estaban incluidos en el testamento de Alfonso I el Batallador) juraron fidelidad respectivamente a Ramiro II el Monje y a García el Restaurador. No se puso en discusión que las Órdenes militares tuvieran que negociar con el rey de Navarra la herencia de Alfonso I el Batallador. También es un hecho que Ramón Berenguer IV había pactado en los documentos de esponsales de 1137 con Ramiro II de Aragón su condición de princeps en Aragón, y venía ejerciendo la potestad real en el reino aragonés como dominator, antes de las negociaciones con las Órdenes militares de 1140 en adelante. La historiografía actual conviene mayoritariamente en aceptar que, sencillamente, el testamento de Alfonso I el Batallador no fue respetado y, así, Ramiro II de Aragón no solo ejerció la potestad regia entre 1134 y 1137, sino que se reservó la dignidad de rey hasta su muerte en 1157, circunstancia que no consta que fuera cuestionada durante el gobierno de Ramón Berenguer IV.

Ramón Berenguer IV y su esposa Petronila residieron frecuentemente en el palacio condal de San Pedro de Vilamajor (Comarca del Vallés Oriental, Barcelona). Había sido hecho construir por los condes de Barcelona, los gemelos Ramón Berenguer y Berenguer Ramón, en el siglo XI. De este, actualmente solo queda la Torre Roja, torre de 25 m de altura, situada delante de la iglesia, de la que se cree que fue parte inferior de la torre de homenaje del antiguo castillo-palacio condal. Aquí se crió el futuro rey Alfonso II e incluso se creyó que había nacido en este lugar, aunque investigaciones posteriores indican que seguramente nació en Huesca.

Ramón Berenguer IV negocia con Alfonso VII, el retorno de las tierras ocupadas por las tropas castellano-leonesas a la muerte de Alfonso I de Aragón, el Batallador, tío de su mujer. Además, quería recibir ayuda para reincorporar el reino de Navarra a la Corona de Aragón, territorio que se había independizado en las mismas circunstancias.

En 1140 firmó en Carrión un pacto de ayuda mutua y de retirada de las tropas de Alfonso VII del Ebro, a cambio del vasallaje del conde-príncipe. También se realiza una acción conjunta contra Navarra que no tiene efecto.

En 1151 Alfonso VII y Ramón Berenguer IV firmaron el Tratado de Tudilén que, aparte de renovar la alianza anti-navarra, pretendía repartirse el Al-Ándalus. De modo que para la Corona de Aragón se reservan las tierras de Valencia, Denia y Murcia, por las cuales Ramón Berenguer habría de rendir homenaje a Alfonso VII.

El hijo que tuvo con Petronila, Alfonso, sería el primer titular de la unión de ambos territorios, conocida como Corona de Aragón.
Por el lado aragonés, la nobleza de este territorio, las órdenes militares y la caballería popular luchan por recuperar las posesiones perdidas a manos de los almorávides en la Batalla de Fraga en 1134. Se recuperan de este modo: Alcolea de Cinca, Chalamera y Sariñena en 1141; Daroca en 1142; y Ontiñena en 1147.

Por el lado catalán, con la ayuda del conde Ermengol VI de Urgel, Ramón conquista las taifas de Tortosa (1148) y de Lérida (1149) a al-Muzaffar. Siurana, encumbrada en las Montañas de Prades, fue el último reducto musulmán en Cataluña, ya que, gobernada por el walí Almira Almemoniz, resiste hasta 1153 cuando es reconquistada por Beltrán de Castellet. Estas reconquistas forman el territorio que más tarde se llamaría Catalunya Nova (Cataluña Nueva). La expansión territorial no fue obstáculo para la realización de grandes expediciones por tierras de Murcia (1144) y Valencia (1146), y una brillante participación en la conquista de Almería (1147).

En 1143 ayudó a Guillermo VI a recuperar Montpellier de la cual había sido expulsado por una revuelta nobiliaria.

En 1153 fundó el monasterio de Poblet, en celebración de su reciente reconquista de Tolosa, donando las tierras de Populetum a la francesa Abadía de Fontfreda (Fontfroide) en el momento en que era abad su hermano menor Sancho.

A la muerte de su hermano Berenguer Ramón I de Provenza, asume la regencia de su sobrino, Ramón Berenguer III de Provenza. Unos genoveses enviados por Tolosa, asume la regencia de Provenza. Continúa las luchas contra el linaje de los Baus (1145/46–1150), aliados de Tolosa. En 1156 colabora con Enrique II rey de Inglaterra y duque de Aquitania en la lucha contra Tolosa.

En 1154 recibió la regencia del vizcondado de Bearn.

Luego de aliarse con Inglaterra, decide orientar su política hacia el bando gibelino, fraguando la boda de su sobrino Ramón Berenguer III de Provenza con una princesa de dicha facción. Concertó un encuentro con Federico Barbarroja, el cual le había cedido —al sobrino— los derechos sobre Provenza, pero murió de camino a Turín, el 6 de agosto de 1162, en el burgo de San Dalmacio de Génova.

Hizo declaración de sus últimas voluntades el 4 de agosto, dos días antes de morir, las cuales fueron transmitidas por quienes le asistieron en ese periodo y finalmente publicadas en la ciudad de Huesca el 11 de octubre del mismo año, en presencia de la reina Petronila y varios magnates aragoneses y catalanes, eclesiásticos y seglares.

En dicho testamento nombra a su hijo Ramón o Alfonso (que por ambos nombres fue llamado desde su nacimiento), Conde heredero universal de todos sus Estados y honores de Aragón, Barcelona y demás, excepto el Condado de Cerdaña, que da a su segundo hijo Pedro —nombre con el que era conocido Ramón Berenguer IV de Provenza—, junto con el señorío de Carcasona y otros dominios, con la condición de que Pedro rinda homenaje a su hermano Ramón (Alfonso II de Aragón), y detallando en qué orden tenían que heredarse los honores entre los hijos en caso de muerte de alguno o falta de ellos a la de heredar. Establecía que, de morir Alfonso sin descendencia, el trono pasase a Pedro. Si feneciere la vida de este sin posteridad, quien sería el heredero de los dominios de Ramón Berenguer IV sería Sancho, su hijo menor. A su esposa la reina Petronila le dejó para manutención las villas y castillos de Besalú y Ribas. Su capilla la deja a la iglesia de San Rufo de Lérida.2Finalmente, deja a sus hijos bajo la tutela de Dios y de Enrique, rey de Inglaterra, gran amigo suyo.

En 1164 la reina Petronila hizo donación del Reino de Aragón a Alfonso, completando la unión de los dos territorios en la persona del hijo mayor de Berenguer, el futuro rey de Aragón y conde de Barcelona Alfonso II.

Su cuerpo fue trasladado de Génova al Monasterio de Santa María de Ripoll donde fue enterrado, tal y como dispuso ya Berenguer en 1141, en la donación que hizo a dicho monasterio de la dominicatura de Mojón o Mollou.

La Gesta Comitum Barcinonensium y otros textos antiguos dicen que el sarcófago estaba adornado y recubierto de muchas planchas de plata, que fueron saqueadas por los franceses en la invasión de junio de 1749, además de remover el cuerpo incorrupto y una espada muy larga que encontraron dentro. Quedó solo el esqueleto íntegro del conde, dentro de una caja de madera, y el epitafio fúnebre original, conservado todo hasta 1835, cuando los indisciplinados migueletes de Isabel II de España pegaron fuego al monasterio y sacaron el cuerpo momificado de su tumba para «llamarlo a juicio» y «condenarlo» a la hoguera por haber propagado el cristianismo y combatir contra el islam. En 1893, en el mismo año en que se trasladaron los restos se hizo un monumento conmemorativo que recordase por qué se llamó El Santo, así como recordar la cesión que le hicieron en 1140 las Órdenes militares del Santo Sepulcro, del Hospital y del Temple en Jerusalén del derecho que les perteneciera de poseer el reino de Aragón en virtud del testamento de Alfonso I el Batallador.

En Ripoll habían sido enterrados hasta entonces varios Condes de Barcelona desde Wifredo el Velloso, siendo Berenguer el último enterrado allí. Su hijo Alfonso, teniendo que escoger ser enterrado en el mausoleo paterno en Ripoll, o ser enterrado en el mausoleo conyugal del Monasterio de Sijena, escogió el Monasterio de Poblet para no levantar suspicacias. Su testamento específica que, en caso de haber conquistado Valencia en vida, debía ser enterrado en El Puig (Valencia), el cual ya había donado al monasterio de Poblet en febrero de 1176, deseo expresado también por su hijo Pedro II de Aragón y muerto también sin cumplirlo.

Del matrimonio con Petronila de Aragón tuvo a:

* El infante Pedro de Aragón (1152- antes de 1158), al que se alude como nasciturus (hijo que va a nacer) en un testamento dado por Petronila de Aragón el 4 de abril de 1152 estando en los trabajos del parto junto a Barcelona (in partu laborans, apud Barchinonam. Murió antes de 1158, quizá poco después del alumbramiento.
* El infante Alfonso II de Aragón (1157–1196), rey de Aragón y conde de Barcelona.
* El infante Pedro de Aragón (1158–1181), quien en 1173 será nombrado conde de Provenza por su hermano Alfonso II, como Ramón Berenguer IV de Provenza.
* La infanta Dulce de Aragón (1160–1198), casada en 1175 con el rey Sancho I de Portugal.
* El infante Sancho de Aragón (1161–1223), conde de Cerdaña desde 1168, y tenente de Provenza entre 1181 y 1184.

Tuvo también un hijo natural:

Berenguer, muerto en 1212 y de madre desconocida, fue abad de Montearagón y arzobispo de Narbona.

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