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El Rey marca el camino a seguir. Democracia, ley, concordia y unidad.

​No era fácil el mensaje a la Nación de Su Majestad el Rey, más cuando hemos sufrido una orfandad flagrante de los poderes públicos a los que Felipe VI les tuvo que recordar, “sois los garantes del orden constitucional”. No era fácil, porque la tibieza con la que se ha tratado este tema desde hace años, y sobre todo desde el día 1 de octubre, hacían imposible otras palabras, que ningún político se atrevió a expresar, pero que los españoles reclamábamos. “Deslealtad, irresponsabilidad, fuera de la legalidad y la democracia, secuestradores de la institución histórica de la Generalidad, causantes de la honda división de la sociedad”, fueron los adjetivos que uso Don Felipe para las autoridades de la Generalidad. Por fin, alguien llamaba a las cosas por su nombre.

No es un proceso democrático aquel que comienza saltándose las leyes

Lo que ha acontecido en la región de Cataluña es un asalto a las leyes, al orden constitucional y una violencia extrema ejercida desde la Generalidad, lanzando a sus ciudadanos contra la policía, cuidándose bien de no ser ellos mismos; acosando a los cargos públicos que se negaban a incumplir la Ley, azuzados por el propio presidente de la Generalidad Carles Puigdemont; amedrentando a la población civil, incluso a niños en las escuelas marcándoles como “españoles”; obligando a cerrar negocios en una huelga que ya tenían programada antes de la ilegal pantomima del pasado 1 de octubre; manipulando y creando un estado de caos y violencia en la práctica totalidad de la Comunidad Autónoma; usando a la policía autonómica como comisarios políticos, ordenando a sus miembros el incumplimiento de las ordenes directas de jueces y fiscales.

El relato del secesionismo y el comunismo, que quiere aprovechar la situación, es irreal y manipulado. No es un proceso democrático aquel que comienza saltándose las leyes. No se dialoga con quien impone su voluntad y chantajea al Estado si no se le da lo que quiere, en detrimento de los derechos de los demás, porque esto no son más que reclamaciones dinerarias, en un intento de ser superiores al resto, ejercer un poder económico que ya tienen y que pervierten haciendo creer que los demás viven acosta de su esfuerzo. Todo este proceso, no es más que un intento de ocultar las miserias de un nacionalismo acomodado en su 3% de comisiones ilegales que se ha unido a un nazionalismo cargado de odio y xenofobia. Y les explorará en la cara a ellos mismos cuando comprueben que la democracia está por encima de sus pretensiones ilegales.

Que iban a ser criticadas sus palabras por los secesionistas y comunistas era algo que estaba dentro de la normalidad, ya que la defensa de la democracia y la libertad no va con ellos, por lo que el Rey dio en el clavo e hizo una interpretación real de lo que está pasando en la región catalana. Quienes pervierten la democracia y pretenden sacar partido de esta situación, salieron como hordas energúmenas a criticar el mensaje a la Nación. Malo hubiera sido, si aquellos que pretenden acabar con nuestra democracia, con la libertad ganada a pulso por todos los españoles, aplaudieran su discurso, porque eso significaría que el Rey habría abdicado de sus obligaciones. Por suerte para todos, Felipe VI es consciente de su responsabilidad y ha puesto encima de la mesa su compromiso con la Unidad de España. Los Iglesias, Colau, Rufianes, Oltras, Puigdemont, Garzones, Monederos, Espinares, Junqueras… y demás patulea comunista antidemocrática, han expulsado de su boca su indignación por el mensaje, síntoma evidente del nerviosismo que les causó las palabras del Rey, que dan aliento a los demócratas para seguir peleando por nuestra libertad y constitución y, lo que es más importante, supone un respaldo a los ciudadanos de Cataluña que sienten el miedo por la violencia que están viendo en sus calles de parte de los nazionalistas. España empieza a despertar y a comunistas radicales y secesionistas no les gusta.

El turno ahora es el de los partidos políticos, que deberán enfrentar la situación desde la Unidad, sin fisuras posibles y entendiendo que la defensa del Estado es la de nuestra convivencia en paz, libertad y solidaridad. Desearíamos que todos pensaran en los españoles y no en sus propios intereses personales. Desearíamos que todos se pusieran a remar en la misma dirección, defendiendo la constitución, la ley y llamando a las cosas por su nombre. Desearíamos los españoles, tomaran ejemplo del Rey de España.

Majestad, GRACIAS. Por ser la voz del pueblo una vez más, por decir las cosas tal y como son, por enfrentar el gravísimo problema de insurrección antidemocrática que tenemos encima y por defender España, su Unidad, convivencia y libertad.

VIVA EL REY

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2 Comments

  1. José Luis Pérez García says

    He jurado defender a mis políticos con las urnas, a mi bandera con mi sangre, a mi Rey con las armas y a mi patria con mi vida Viva España Y viva el Rey

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  2. José Antonio Torrent Aróstegui says

    Todo lo que dijo el Rey está muy bien, pero, qué esperan para ir y meter en prisión a todos estos traidores? Esta es una oportunidad única para limpiar a España de toda esta escoria y de paso a Iglesias y a Garsón, que son también enemigos de España.

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