Efemérides
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Luis Antonio Jaime de Borbón, Infante de España, XIII conde de Chinchón.

Luis Antonio Jaime de Borbón y Farnesio nació en Madrid el 25 de julio de 1727, falleciendo en Arenas de San Pedro el 7 de agosto de 1785. Infante de España, sexto hijo de Felipe V de España y de su segunda esposa, Isabel de Farnesio, duquesa de Parma, ejerció la carrera eclesiástica y fue cardenal arzobispo de Toledo y primado de España (1735) y arzobispo de Sevilla (1741). Abandonó el estado eclesiástico en 1754, convirtiéndose en 1761 en el XIII conde de Chinchón. Fue un importante mecenas que apoyó a pintores como Francisco de Goya y Luis Paret, y al músico Luigi Boccherini.

Se le llamó Luis en honor a Luis XV de Francia. Ocupaba un lugar muy retrasado en la línea sucesoria de la corona de España, por lo que fue orientado hacia la carrera eclesiástica tal como se hacía en toda Europa con los hijos segundones de la realeza y la nobleza. Por delante de él estaban en la línea sucesoria los dos hijos varones del primer matrimonio de su padre, Felipe V (Luis y Fernando), y también sus otros dos hermanos mayores, Carlos y Felipe, fruto del matrimonio de Felipe V con Isabel de Farnesio, que estaban destinados a ocupar por la influencia ejercida por su madre en Italia, el Reino de Dos Sicilias y el Ducado de Parma, respectivamente.

En 1735 sus padres le consiguieron, tras duras y largas gestiones con la Santa Sede, el otorgamiento del arzobispado de Toledo. El nombramiento hubo de realizarse en calidad de administrador de los bienes temporales de la diócesis toledana, ya que Luis tenía apenas ocho años y el Concilio de Trento impedía el ordenamiento de sacerdotes niños. El acuerdo con la Santa Sede estaba conectado con la instauración del futuro Carlos III como monarca de Nápoles y Sicilia y con las pretensiones papales en el sur de Italia. Tres meses después de otorgarle el arzobispado de Toledo, el Papa Clemente XII nombró a Luis Cardenal presbítero de Santa María della Scala. En 1741, una vez ordenado, el papado le otorga también el arzobispado de Sevilla.

Desde años atrás, Luis deseaba abandonar la vida eclesiástica, puesto que no tenía una vocación religiosa sino apetencias más mundanas; sus aficiones eran la danza, la música, el tiro, la caza y la esgrima, a lo que había que sumar una vida íntima no del todo casta. En 1754 comunicó su deseo a su hermano, el rey Fernando VI, pues según escribió «aspiraba a una mayor tranquilidad de su espíritu y seguridad de su conciencia».

El Rey accedió a la propuesta y el Papa aceptó su renuncia, por lo cual se le permitió ese año abandonar la carrera eclesiástica. En 1761 Luis compró el Condado de Chinchón a su hermano Felipe, que se había convertido en duque de Parma. El condado comprendía, además del castillo de Chinchón, diversas propiedades en Morata de Tajuña, San Martín de la Vega, Colmenar de Oreja, Villaconejos, Villaviciosa de Odón y Boadilla del Monte, donde encargó al arquitecto Ventura Rodríguez el famoso palacio de su nombre. Esta residencia le permitió mantener sus aficiones: la caza y el cultivo de las artes, las letras y las ciencias, patrocinando a músicos como Boccherini y pintores como Francisco de Goya, Luis Paret y Alcázar o Charles Joseph Flipart. En otoño de 2012, Patrimonio Nacional dedicó una exposición al mecenazgo que desarrolló don Luis; esta muestra reunió numerosas obras de Goya y Paret en el madrileño Palacio de Oriente.

El deseo de contraer matrimonio que el infante había reiterado en diferentes ocasiones constituía un problema para Carlos III, ya que los derechos de sus propios hijos a la corona española podían ser puestos en duda. Había una opinión suficientemente extendida de que la Ley Sálica dictada en 1713 disponía en su redacción original que solo podían acceder al trono los príncipes nacidos en España (no obstante, no existe semejante cláusula en la ley publicada y en uso desde 1713), y este requisito no lo cumplían los hijos de Carlos III al haber nacido en Italia cuando él era rey de Nápoles y Sicilia. Carlos III consideraba que si el infante don Luis tenía descendencia reconocida, podía generar un conflicto sucesorio.

El fallecimiento en 1766 de Isabel de Farnesio, madre de don Luis, complicó la situación: el infante heredó de ella un importante patrimonio, lo cual coincidió con un relajamiento de su vida íntima; mantuvo relaciones con varias mujeres del pueblo llano, lo que desembocó en el nacimiento de al menos dos hijos ilegítimos y además él contrajo una enfermedad venérea, posiblemente sífilis. A partir de 1774, el pintor Luis Paret entró a trabajar al servicio de don Luis, y se rumoreaba que empezó a mediar como alcahuete en sus correrías amorosas. El rey tomó cartas en el asunto: alejó al infante de la corte, y desterró al pintor a Puerto Rico; pero tuvo que asumir que don Luis debía encauzar su vida formando una familia, siempre a condición de que ello no generase complicaciones dinásticas.

Para acceder a un matrimonio el rey estableció: «No permitiendo las circunstancias actuales el proporcionar matrimonio al Infante don Luis mi hermano con persona igual a su alta esfera… Vengo a concederle permiso para que pueda contraer matrimonio de conciencia, esto es, con persona desigual, según él me lo ha pedido…». Las condiciones quedaron plasmadas en la Pragmática Sanción de 1776: debía tomar la esposa asignada por el rey en matrimonio morganático, abandonar la corte y por último, sus hijos estarían exentos de todo tipo de honores y distinciones y llevarían el apellido de su madre.

Inició entonces una vida itinerante fuera de la corte, residiendo sucesivamente en Velada, Cadalso de los Vidrios y finalmente en Arenas de San Pedro, donde construyó otro palacio, el palacio de la Mosquera, donde residiría hasta su muerte. Fue en esas tierras de Arenas de San Pedro, con un clima tan parecido a la Toscana, donde Boccherini compuso numerosas obras para quinteto de cuerda con dos violonchelos. Obras cumbre de la música de cámara de su época que fueron muy admiradas por Haydn y otros grandes músicos. La mayoría de estos quintetos se publicaron en varias editoriales francesas e inglesas y se divulgaron por numerosos países europeos. Otro de los numerosos admiradores de estas obras compuestas durante su servicio para el infante don Luis fue el rey Federico II de Prusia, violonchelista aficionado.​

Contrajo matrimonio en Olías del Rey (Toledo) el 27 de junio de 1776 con María Teresa de Vallabriga y Rozas (1758–1820), hija de Luis de Vallabriga, mayordomo de Carlos III, y de María Josefa de Rozas y Melfort, III condesa de Castelblanco, hija de José de Rozas y Meléndez de la Cueva, I duque de San Andrés, II conde de Castelblanco, capitán general y presidente de la Real Audiencia de Guatemala.

* Luis María de Borbón y Vallabriga (1777–1823), XIV conde de Chinchón, arzobispo de Toledo y cardenal. Fue el único miembro de la familia que se quedó en España durante la Guerra de la Independencia Española, siendo presidente de la Regencia instaurada por las Cortes de Cádiz en 1808, hasta la llegada de su primo Fernando VII. Fue enterrado en la catedral de Toledo.

* María Teresa de Borbón y Vallabriga (1780–1828) fue, por renuncia de su hermano, la XV condesa de Chinchón; además, fue I marquesa de Boadilla del Monte. Recuperó para la familia el apellido Borbón y el tratamiento de altezas reales, gracias a su matrimonio con Manuel de Godoy, siendo su hija Carlota Luisa de Godoy y Borbón. Fue retratada por Goya en el cuadro de su nombre y fue enterrada en la capilla del palacio de Boadilla del Monte.
* María Luisa de Borbón y Vallabriga (1783–1846), que casó con Joaquín José de Melgarejo y Saurín, duque de San Fernando de Quiroga, de quien no tuvo sucesión; yace sepultada en la sacristía del palacio de Boadilla del Monte.

Pese a conseguir una vida familiar, falleció sin haber sido feliz: los reproches de su mujer por vivir en el exilio en el que se encontraban amargaron sus últimos años de vida. Además, temía que a su muerte el rey fragmentase la familia, como finalmente hizo, recluyendo a la viuda en Zaragoza, a las hijas en un convento de Toledo y al varón, a disposición del cardenal Francisco Antonio de Lorenzana.

Falleció en Arenas de San Pedro el 7 de agosto de 1785; no se respetó su deseo de que sus restos mortales descansaran en su palacio de Boadilla, y fue enterrado en el panteón de los Infantes del monasterio de El Escorial, bajo una lápida en la que se apoya una corona de conde, al fin y al cabo lo que fue.

1 comentario

  1. Ángeles says

    ¡Buenos días, Casa Real de España! de nuevo me quedé sin Cuenta en facebook. Para mi es triste no poder ser una persona libre, porque haya gentuza en el Mundo que me lo quiera impedir,…empezando por la madre que tuve. Negándome todo lo que me gustaba, o quería. Hasta «mantenerme» encerrada en la casa. A lo que yo me negué y siendo niña tuve que irme. A trabajar e independizarme.

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  2. Miguel Gil says

    como finalmente hizo, recluyendo a la viuda en Velada – Toledo , a las hijas en un convento de Toledo y al varón, a disposición del cardenal Francisco Antonio de Lorenzana.

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