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La llegada al trono de Alfonso XII. Su entrada triunfal en Madrid

Felipe VI Letizia Leonor Sofia Juan Carlos Reino de España Casa Real española

La proclamación de la I república en España, supuso una serie de acontecimientos catastróficos, que bien hubieran podido llevar a España a una guerra civil, más allá de las Carlistas, tal y como acabo la segunda. Pero los primeros republicanos no eran comunistas, por suerte no existía aún la criminal ideología, ni pretendían hacerse dueños de la libertad y vida de los españoles, cercenando sus derechos, con si pretendió la ll república, de tan funesto recuerdo.

Pero sí que perdieron el control de España. A las guerra Carlistas, se unieron los federalistas y los independentistas de Cuba. Los federales provincianos, ansiosos de implantar las reforma sin dilaciones, se adelantaron a erigirse en cantones independientes. La diputación de Barcelona, anuncio que constituiría el estado catalán, a pesar de los esfuerzos de Pi y Margal, para evitar que los apresuramientos malograsen la futura República Federal y del viaje de Figueras a Barcelona para contener, con su presencia y consejos, a los exaltados republicanos catalanes. Los federalistas constituyeron a Málaga en Cantón; Cádiz y Sevilla siguieron su ejemplo, y en Cartagena, se proclamó el cantón murciano.  La incapacidad de los republicanos para ponerse de acuerdo y hallar una solución estable al conflicto por ellos creados, obligo al General Pavía a sacar las tropas a la calle, entrar a caballo en el congreso y disolver el parlamento en la madrugada del 3 de enero de 1874. Pavía reunió en el congreso a lo más granado de los partidos políticos, consiguiendo, no sin esfuerzo y mucho trabajo, formar un gobierno provisional presidido por el General Serrano, Duque de la Torre.

entrada alfonso xii2Arreciaban, entre tanto, los trabajos para restaurar la monarquía borbónica, aunque no todos estaban de acuerdo con el plan de Cánovas, para que la restauración no necesitaba de conspiraciones, pues “para realizar el derecho no se necesita derramar sangre, basta con saber esperar” El General Martínez Campos discrepaba con Cánovas. El cumpleaños de Alfonso dio ocasión a que recibiera numerosas muestras de simpatía y un extraordinario número de felicitaciones. Desde Sandshurst, siguiendo directrices de Cánovas, Alfonso respondió con una carta manifiesto el 1 de diciembre de 1874, que terminaba así “sea la que quiera mi suerte, no dejaré nunca de ser un buen español, buen católico, ni como hombre del siglo, verdaderamente liberal” estas palabras comprendían el programa del futuro Rey.

La impaciencia de Martínez Campos contravino las consignas de Cánovas, que deseaba que la restauración viniera por la acción constitucional y no por un pronunciamiento. El 29 de diciembre de 1874, el General, al mando de una columna, partía de Sagunto camino de Valencia. A los 2 km dio la voz de alto, mandó a la tropa formar en cuadros, y tras una arenga, proclamo a Alfonso Rey de España, al grito de “viva Alfonso XII”. El movimiento fue secundado por el General Jovellanos, jefe del ejército del centro, y por el capitán General de Madrid, Fernando Primo de Rivera. El ministerio de Sagasta entrego, aquella misma noche, el poder Antonio Cánovas del Castillo, que formara un gobierno titulado Ministerio-Regencia.

En la tarde del 30 de diciembre, Alfonso, procedente de Sandhurst, llegada a París donde le esperaba su madre. Conocida la noticia de su proclamación, con aire sereno y sonriente exclamo: “partiré para España inmediatamente, suceda lo que suceda”. Cinco días después del pronunciamiento, Alfonso XII partía para Marsella, donde le aguardaba la fragata Navas de Tolosa. El 9 de enero de 1875 llegaba a Barcelona. Desde allí, se dirigió en la fragata Numancia a Valencia, y el 14, hizo su entrada triunfal y solemne en Madrid, montado en un caballo blanco.

Lograda la restauración, promulgada una nueva constitución y constituida las nuevas cortes, Cánovas obtuvo la mayoría parlamentaria.

Alfonso XII heredó de su madre un fino entendimiento, corazón sensible, y como hijo de su tiempo, estuvo impregnado de las ideas románticas. Tuvo la suerte de tener al lado a Cánovas, un hombre capaz e inteligente, que había trabajado por la restauración y consolidaría la monarquía Alfonsina.

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